Desde Guadalajara por la carretera de Cuenca, y tras visitar el monasterio de Lupiana, sede de la Orden jerónima en España, se visita Horche, colgado en la cuesta alcarreña y pleno de evocaciones antiguas, llegando a Tendilla, el lugar increíble donde la calle mayor soportalada de 2 Kms. de longitud nos sorprende siempre. Ya metidos en la Alcarria plena, se visita Peñalver, cuna de los famosos mieleros, con su Museo de la Miel, y Fuentelencina, con un Ayuntamiento rencentista sobre la plaza clásica. Bajando al valle del Tajo, se atraviesa el dantesco desfiladero de las Entrepeñas sobre la presa del mismo nombre, llegando a Sacedón, donde el turismo acuático en el corazón de España hizo milagros en cuanto a urbanizaciones, restaurantes, escuelas de vela, etc. En la orillas del embalse de Entrepeñas han surgido rincones encantadores, pudiéndose practicar en sus aguas todo tipo de deportes, desde la pesca al esquí acuático. Se recorren luego los pueblos como Pareja, con palacios episcopales y un templo de enorme presencia; Durón, en el que la calle mayor nos da la imagen del pasado con fidelidad, especialmente en el ángulo que forma la antigua Carnicería con la Fuente barroca; también Budia tiene el encanto de su Plaza Mayor soportalada, las ruinas del convento de carmelitas, y el templo parroquial con un espacio grandioso ocupado por retablos, cuadros y enterramientos. Aún deben verse en esta Ruta de pantanos y Alcarrias los pueblos de El Olivar, de Alocén, con una plaza hermosa abierta al horizonte acuático, y Auñón, en la orilla derecho del río, con urbanismo de raíz antigua. Más allá de Sacedón, el viajero aún alargará su paso hasta Córcoles, en cuyo término están las ruinas románticas del monasterio de Monsalud, y a Alcocer, con su templo casi catedralicio. Finalmente debe visitarse Millana, donde la portada románica de su templo es impresionante, y Salmerón, de bella plaza soportalada. Todos los pueblos de esta Alcarria pura tienen un sabor único, y deben ser vistos con detenimiento. Más Rutas Turísticas |