Pastrana es centro de otra ruta. En ella se ha de parar en su Plaza de la Hora, admirando la fachada y grandiosidad de su Palacio Ducal. Seguir por la estrecha calle mayor y subir hasta la Colegiata, donde además de retablos, cuadros y estatuas puede visitarse el Museo donde destacan los tapices de Alfonso V, con temas de las batallas de África: son de lo mejor del mundo. En Pastrana se visita también el convento de San Francisco, superanimado cuando se celebra en su interior la Feria Regional de la Miel; el convento de San Pedro, en el valle, sede hoy de la Hospedería Real, y albergando el Museo franciscano; o las plazuelas de San Avero, de los Cuatro Caños, la calle de la Palma con su palacio de la Inquisición, etc. Desde Pastrana puede bajarse hasta el Tajo y allí visitar Zorita, con su castillo calatravo, Almonacid amurallada y Albalate con su gran fuente del perro. También seguir Tajo arriba y por Sayatón ir a Bolarque, donde se ve la presa antigua, los ruinas del Desierto carmelitano, o incluso el hermoso castillo de Anguix aislado entre los campos. En la Alcarria Baja destaca la población de Mondéjar, en la que lucen joyas del protorrenacimiento español: la iglesia de la Magdalena, el convento de San Antonio, aunque en ruinas. Y desde allí, bordeando el Tajuña, llegar hasta Pioz, donde su castillo nos evoca con precisión la época del Cardenal Mendoza, Loranca también en la cuesta tensa del Tajuña, más El Pozo con su iglesia románico-mudéjar y Chiloeches, siempre alegre y vistoso. Más Rutas Turísticas |