Tras contemplar la ciudad de Guadalajara y los caminos múltiples que de ella surgen en todas direcciones, solo queda al viajero hacer la ruta de la Campiña del Henares, no exenta de interés. Ancho valle por cuyo fondo discurre el literario río del Cid, del Arcipreste y de Cervantes. Aguas abajo de Guadalajara se llega a Azuqueca, industrial villa que hoy es la segunda en población de toda la provincia, y que aparte de su agradable forma de vivir solo cuenta con la parroquia renacentista de San Miguel. Por ese margen se puede visitar Cabanillas también, hoy ciudad residencial y de expansión de la capital; Alovera, con parecido destino, y Marchamalo, lugar de personalísima contextura en el fondo del valle. Aguas arriba, el viajero llegará, atravesando anchos llanos de cereal, siempre viendo a su derecha las abruptas terreras del Henares, a lugares como Fontanar, Yunquera y Humanes, en los que la geografía amable se conjuga con lo agradable de sus múltiples urbanizaciones y sitios de recreo. Este último pueblo, y el cercano de Alarilla, son los centros del «vuelo en ala delta» del centro de España. Hay otra campiña que admirar, la del Jarama y espacios que entre uno y otro río se extienden. El viajero amante del arte no debe dejar de visitar Uceda, con su fortificación antigua, su iglesia románica de la Varga y sus murallas, plazas sopor taladas y bellos paisajes frente a la sierra. Otro lugar interesante es el Cubillo de Uceda, que ofrece un templo, el de San Miguel, de precioso estilo plateresco toledano. Y por supuesto El Casar, ancho y pleno de vida, en el que destaca su templo mayor, la ermita sin techo (El Calvario) y las curiosas fiestas de la Candelaria en el invierno. Todo un bloque de sitios donde extender jornadas y caminares por la provincia de Guadalajara. Más Rutas Turísticas |