En la cuesta de San Miguel, a cuya iglesia estuvo aneja, esta capilla es un ejemplo único en España de la arquitectura mudéjar en pleno siglo XVI. Muros de ladrillo reforzados por torreones de los mismo, rematados en garitones, con un interior en el que las bóvedas se ocupan por amplias secuencias de pinturas manieristas obra del círculo de Rómulo Cincinato, representando escenas bíblicas, profetas y sibilas. |